1% inspiración, 99% transpiración

¿Por qué las personas más talentosas no siempre son las que llegan más lejos?

Tapia, Gerardo

Pensemos un minuto en aquellas personas que trabajan o trabajaron con nosotros, en los talentos que están, los que se han ido. ¿Dieron todo lo que podían dar? ¿Pudimos - como organización - desarrollar todo su potencial?

Vivimos en un momento de la historia donde la tecnología, unida a la exposición en las redes sociales, nos muestra un estilo de vida cuasi-perfecto que todos deseamos. Ante esto, es muy fácil caer en la creencia de que todo es mucho más fácil de lo que realmente es; que esforzarse, no es necesario. Tal es así que incluso al leer historias de superación, nos enfocamos en el "final" de dicha historia, dejando de lado el camino recorrido para llegar al objetivo. Lo queremos ya, y lo queremos todo.


El talento natural


Hablemos del talento, de cómo muchas veces decimos que necesitamos gente talentosa, que tenga esa cosa un tanto mágica de poder entender y desempeñarse con una aparente facilidad, por encima del resto. Estamos todos de acuerdo en que el talento es algo muy requerido e importante, pero la pregunta es: ¿alcanza solo con talento? En mi opinión, la respuesta es NO.

El talento es un plus, que muy probablemente sea suficiente para resolver ciertas situaciones - técnicas y no técnicas - en la carrera profesional. Sin embargo, llegará un momento donde será necesario complementar ese talento con esfuerzo, trabajo y disciplina. Y es aquí donde la mayoría de los talentos fallan. Es fácil para ellos creer que tienen todo lo necesario para triunfar, ya que muchas veces lo hacen. Pero existen casos donde vemos personas muy talentosas, desperdiciadas por no entender que necesitan algo más.

Esto es exactamente lo que vemos muchas veces en las empresas. Y eso es algo que yo mismo he vivido en el pasado: la imposibilidad de transitar el camino del esfuerzo que requiere llegar a un objetivo. Creo y siento que las personas ponemos mucho de nuestras carreras en manos de los demás, como si la responsabilidad de que tan lejos pudiéramos llegar dependiera "del otro": compañeros, superiores, la empresa, el contexto, etc.. Es más fácil culpar a los demás, que asumir que quizás el problema está en nosotros mismos.


El esfuerzo constante


Por otro lado, vemos personas que quizás no son tan "talentosas", pero a base de mucho esfuerzo, trabajo y disciplina, logran grandes cosas. 

Pensemos un momento en una carrera de montaña. Si quisiéramos correr 50 km en la montaña, inexorablemente necesitaríamos meses de preparación física, mental, acompañado de una dieta que nos proporcione todos los nutrientes necesarios para cumplir con dicho objetivo. Ni siquiera el mejor de los corredores sería capaz de correr una carrera de esta magnitud sin entrenamiento, dado que sería un riesgo para su salud. ¿Estamos todos de acuerdo en que sería una locura hacerlo sin preparación?

Dicho esto, la pregunta que surge es por qué tomamos como algo natural el proceso de preparación que se requiere para este tipo de aventuras, pero no, cuando hablamos de nuestras carreras profesionales, de nosotros mismos. ¿Qué nos lleva a pensar que por tener talento natural para algunas cosas, merecemos más, pero con menor esfuerzo? Como si el arduo camino hacia los objetivos fuera solo necesario para aquellos que no son naturalmente habilidosos.

Hablamos mucho en Wetcom con nuestros equipos sobre esto, sobre la necesidad de respetar los tiempos, y del esfuerzo que se requiere para ser un buen profesional. Con esto como punto de partida, trabajamos en conjunto los objetivos y los tiempos necesarios para cumplirlos. ¿Están siempre de acuerdo? Probablemente no, pero también es parte del aprendizaje en conjunto.

Como persona que durante mucho tiempo he creído erróneamente en el talento por sobre el esfuerzo,  puedo asegurarles que se necesita mucho más que talento para triunfar. Reflexionando acerca de esto,  te pregunto: ¿sos todo lo "talentoso" que podés ser?